Examen del Día

Busco un lugar tranquilo, hago silencio y caigo en la cuenta de que entro en la presencia del Señor. “Tú me sondeas y me conoces”.

AGRADECER. Le doy gracias a Dios por el día vivido y por todo el bien recibido: las alegrías, los gozos, los encuentros, el perdón, la fe. También por las dificultades, las luchas y las contradicciones encontradas, que me colocan en mi lugar. Aunque no siempre lo haya visto, Dios estaba allí presente, sosteniéndome y trabajando por mí.

PEDIR LUZ. Pido al Espíritu luz para mirar mi vida con sus ojos, como la mira Él, para saber reconocerlo en el día que termina y para descubrir cómo ha estado volcado en mí. Le pido que ilumine mis fallos y que sea su mirada la que descubra mis incoherencias.

TOMAR CONCIENCIA. Presto atención a todo lo vivido. Y recorro los sentimientos y recuerdos que he experimentado: gozo, paz, miedo, duda, compasión. Recorro también las faltas que he cometido hoy: mi pobre fe, esperanza o amor, mis fallos de pensamiento, palabra y obra. ¿Qué me ha movido por dentro?, ¿cuál ha sido mi tono en este día?, ¿cómo ha pasado Dios por mí?.

PEDIR PERDÓN. Le pido al Señor perdón de corazón. Por mis pobres respuestas, por olvidar su presencia, por cerrarme a su amor.

ENFOCAR EL MAÑANA. Con la confianza de saberme en las manos de Dios, le pido gracia para seguirle mañana más de cerca, un poco mejor. Y para corregir aquello que me separa de . Él. Termino rezando con tranquilidad el Padrenuestro.

10363650_610907779053763_4140588926478250076_n-2Delegación Diocesana
de Pastoral Vocacional
“LLAMADOS a estar con Él”