La MJA con Hogar Nazaret

Durante este curso la MJA colaborará de una manera más estrecha, a través de la colecta de las Eucaristías y donativos, con el Hogar Nazaret, una casa de Acogida para niños dirigida por el Padre  Ignacio Doñoro en Perú.

El padre Ignacio Doñoro

El padre Ignacio Doñoro fue capellán castrense de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil en San Sebastián, pero en 2011 cambió de uniforme por los niños peruanos, víctimas de la pobreza, la explotación sexual y el abandono.

El padre Ignació Doñoro, bilbaíno, siempre quiso estar cerca de las víctimas de ETA. Por eso pidió servir a la Guardia Civil en Inchaurrondo. Tras participar en misiones de ayuda humanitaria como la de Bosnia y Kosovo, llegó a El Salvador para colaborar con las Hijas de la Caridad, que albergan a madres solteras con hijos y sin ningún recurso. Para salvar la vida de un niño con parálisis, el Padre Doñoro se hizo pasar por un traficante y pago por el pequeño 25 dólares. Allí se dio cuenta de todo el sufrimiento y decidió estar al servicio de los niños en situaciones especialmente delicadas.

Hoy dirige el Hogar Nazaret en Perú, lugar donde más de 450 niños y sus familias han curado, como él dice, “sus heridas del alma”.

Hogar Nazaret

El Hogar Nazaret se encuentra en plena selva amazónica, una de las zonas más deprimidas del Perú. Allí existen múltiples violaciones a los derechos humanos a través de la compra-venta, extorsión, explotación y el sometimiento a condiciones de vida infrahumanas. Los niños y las mujeres son víctimas de la malnutrición, el nulo acceso a servicios de salud, violencia física y psíquica, abortos forzados y en muchos casos, muertes impunes a manos de organizaciones y mafias que se lucran con la explotación de las personas y el tráfico de órganos.

En Hogar Nazaret salvan a niños de todos esos abusos, dándoles un hogar y una esperanza en la vida, la cual les había sido arrebatada.

En primer lugar  arreglan su situación legal –inscripción en el Registro Civil, partida de nacimiento y documento de identidad–, pues una vez que «el niño ya existe», no se puede traficar con él. También les consigue atención médica y escolarización, y a medida que pasa el tiempo, se van «curando las heridas del alma, hasta sentirse como una familia normal».

El sacerdote Ignacio María Doñoro, desarrolla su labor solidaria con muchos niños que encuentran una casa donde vivir en el “Hogar Nazaret”. Lleva muchos años dedicado a la defensa de sus derechos y a trabajar para lograr para ellos un futuro mejor.

http://www.hogarnazaret.es

Facebook: @HogarNazaretOficial

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